jueves, 5 de enero de 2012

HISTORIA DE GRANDES MARCAS - CHOCOLATE ÁGUILA SAINT



Águila Saint se funda 1880
“El nombre del Chocolate” 

Simboliza la tradición del más puro chocolate.

Nacimiento de una Marca
Águila Saint es la empresa pionera por su excelencia en la elaboración de chocolates y productos derivados del cacao.
Fundada en 1880 por don Abel Saint en Buenos Aires, que comenzó con un pequeño comercio dedicado al tostado de café y más tarde a la elaboración de chocolates. El progreso de esta industria llevó a su fundador a trasladarse del local que venía ocupando en Artes 515 (hoy Av. C. Pellegrini), a otro en la calle Santiago del Estero 1790, en los alrededores de Plaza Constitución.

El apoyo que Saint recibía por parte de sus consumidores hizo que el sorprendente crecimiento de su negocio lo obligara a instalar la fábrica en un local más apropiado.

Para ello, adquirió en 1894 un terreno de una extensión de 4000 metros cuadrados en la calle Herrera, entre Brandsen y Suárez, en el barrio de Barracas. Levantó una fábrica donde se instalaron los talleres de chocolatería, tostado de café, embalaje y expedición de los productos. La empresa llegó a tener sucursales de venta en todo el territorio nacional, con una planta elaboradora en la República Oriental del Uruguay, inaugurada en 1905, y extendía su red comercial a la República del Paraguay.


En 1923, la Sociedad Colectiva Saint Hnos. se transformó en Sociedad Anónima con la denominación “Cafés, Chocolates Águila y Productos Saint Hnos. S.A.”. En la década del ´20 los hermanos Saint se inician en la fabricación industrial de helados y, convirtiéndose en los líderes de la producción argentina, crearon la marca Laponia.

El éxito de sus productos, transformaron la empresa, en la segunda mitad del siglo XX, en una importantísima fuerza de ventas y distribución con un complejo industrial de gran capacidad productiva y de avanzada para la época. Durante el período abarcado entre los años ’30 y ’70 llegaron a producir y comercializar aproximadamente 100 productos diferentes.

Contaban con una infraestructura propia que le permitía el autoabastecimiento de material de envasado, además de poseer una imprenta para todos los envases y una sastrería que confeccionaba la ropa que utilizaba el personal. En esos años llegaron a emplear 1800 personas de forma permanente.
Águila participaba fuertemente en el mercado de chocolates para taza. Esta infusión constituía un hábito muy arraigado en la sociedad, como lo son hoy las bebidas sin alcohol.
El consumo era diario, en cualquier momento del día, en especial en cumpleaños, comuniones y en la celebración de las fechas patrias.

La empresa contaba con diferentes presentaciones que se diferenciaban por la capacidad de disolución y rendimiento. Así se podían encontrar la tradicional barra de chocolate, los llamados Águila Express que venían laminados en hojas y en escamas, y el famoso Comprimido Águila que años más tarde derivó en un producto para consumo como golosina.
Dentro de su oferta de chocolate como golosina, Águila ofrecía cajas de bombones Nec Plus Ultra, cajas de pastillas de chocolates, Chocolatines Águila (el del payacito, que usualmente regalaban a los niños en los circos y cines), Nougatines, Chocolatín Friandise, Cigarritos de chocolate, Bombón Colibrí (de coco, vainilla, menta y frutilla) y Medallones de frutilla y menta
Podemos designar a los ´80 como la década de la revitalización de la marca. Debido a un cambio de hábito de los consumidores y a la aparición de productos sustitutos más económicos en base a azúcar y cacao en polvo.

Águila vio amenazado el mercado en donde era fuerte. 
Sin embargo, supo aprovechar la oportunidad y, basado en los resultados de una investigación de mercado cuali-cuantitativa, se preparó a la marca para entrar en los hogares como insumo para la preparación de tortas y postres, con una nueva imagen y una gama variada de productos, orientada a consumidores con mayor y menor grado de experiencia y tiempo de dedicación a la cocina.

Así, fue como en 1982 se rediseñó el logo y las etiquetas de la tableta estableciendo el color Rosa como identificatorio de la marca. 

Este cambio llevado a cabo por una importante agencia de diseño, fue premiado internacionalmente en la categoría remodernización de logo y de marca. A partir de ese año y hasta la fecha, Águila se ha mantenido permanentemente activa con lanzamientos de nuevos productos, extensiones de línea y rediseños de packaging convirtiéndose en el “especialista” de la categoría.
Si bien el conocimiento y la trayectoria le otorgaron a la marca un indiscutible liderazgo, en la década del 80 se comenzó a utilizar la televisión como un medio de comunicación más idóneo capaz de transmitir al público masivo la personalidad, propiedades y vigencia de la marca. Así nacieron sucesivas e inolvidables campañas que tuvieron como epicentros el cariñosamente denominado “negro de Águila“ que se transformó rápidamente en un referente y casi un icono de la marca.
Existen tres variedades principales de cacao:

El criollo o nativo: es el cacao genuino y fue bautizado así por los españoles al llegar a México. 
Se cultiva en Venezuela, Honduras, Colombia, Ecuador, Nicaragua, 
Guatemala, Trinidad, Jamaica, México y Granada; y en el Caribe, en la zona del océano Índico y en Indonesia. 
Es un cacao reconocido como de gran calidad, de escaso contenido en tanino, reservado para la fabricación de los chocolates más finos. El árbol es frágil y de escaso rendimiento. 
El grano es de cáscara fina, suave y poco aromático. Representa, como mucho, el 10% de la producción mundial. 

El forastero: originario de la alta Amazonia. Se trata de un cacao normal, con el tanino más elevado. 
Es el más cultivado y proviene normalmente de África. El grano tiene una cáscara gruesa, es resistente y poco aromático. Para neutralizar sus imperfecciones, requiere un intenso tueste, de donde proceden el sabor y el aroma a quemado de la mayoría de los chocolates. Los mejores productores usan granos forastero en sus mezclas, para dar cuerpo y amplitud al chocolate, pero la acidez, el equilibrio y la complejidad de los mejores chocolates proviene de la variedad criolla.

Los híbridos: entre los que destaca el trinitario: es un cruce entre el criollo y el forastero, aunque su calidad es más próxima al del segundo. Originario de Trinidad donde, después de un terrible huracán que en 1727 destruyó prácticamente todas las plantaciones de la Isla, surgió como resultado de un proceso de cruce. De este modo, heredó la robustez del cacao forastero y el delicado sabor del cacao criollo, y se usa también normalmente mezclado con otras variedades.

En el proceso del templado, se somete el chocolate a varios cambios de temperatura, con el fin de estabilizar los cristales que forman la manteca de cacao, siendo ésta su componente graso.

Cuando el chocolate se derrite, los cristales se dispersan y separan y, para volver a agruparlos, se debe proceder al TEMPLADO, sin éste proceso nos sería imposible moldearlo o transformarlo en bombones, figuras etc.


DISFRUTA DE UN BUEN MOMENTO CON ÁGUILA SAINT

2 comentarios:

  1. Hola buen día muy buena la información en unas de las fotos hay un pastillero de chocolate yo tengo uno y nunca pude saber de que año es me gustaría si podría decirme algo desde ya muchas gracias

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    1. Buenas tardes, he buscado información adicional sobre el pastillero que menciona. En ningún lado he podido encontrar el año de origen del pastillero. Lamento no poder ser de más ayuda. Saludos.

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